
Un poco más de Historia
Los antiguos Aborígenes
Algo que hay que tener en cuenta de este barranco, es que no solo trae una historia antigua pérdida en el tiempo, si no que también, a día de hoy: sigue viva. Sigue siendo visitada y admirada por tanto, turistas como canarios, justamente como los guanches, los aborígenes canarios, caminaban por esas sendas y rutas. Para comer, para beber, y para vivir.
Dentro del Barranco de Guayadeque se encuentran diferentes cuevas donde convivían los guanches entre su increíble fauna y flora, tumbas donde enterraron a sus seres queridos y artefactos que se desarrollaron con el tiempo. Esa huella, había quedado marcada en el barranco, incluso a día de hoy. Porque no solo caminamos por sus senderos, si no que también, se adaptaron algunas de sus cuevas para presentar diferentes restaurantes en él que suministran alimentos propios de nuestra cultura.
Sin embargo, no solo existía lo obvio, lo terrenal en la cultura guanche. También tenían sus mitos, el ámbito espiritual, sus leyendas, que siguen aun vivas en el barranco de Guayadeque. Una de las que es más conocida es relacionada a las entidades denominadas: «Tibecenas«.
Perros demoníacos, de un tamaño grande y de pelo espeso, proveniente de la entidad malvada, «Guayota«. Considerados algo inhumano, demoníaco entre los aborígenes, estos, al menos lo que cuentan las leyendas, se escondían en Barrancos y zonas agrietadas. Como mismo, podría ser el Barranco de Guayadeque.
(Ilustración mía)
Estas criaturas, a pesar del mal que aportaban pues atacaban tanto a humanos como animales. Los aborígenes los consideraban como algo que se debe respetar, con ello, les aportaban ofrendas, entre ellas comida, pieles, y principalmente cabras.
Sin embargo, no solo existen estas leyendas, estos mitos que aun recorren esta tierra. Si no que también existen muchas otras que todavía, se tienen que descubrir.
La flora del Barranco de Guayadeque

Además de las leyendas, y las construcciones de los aborígenes, también reinó su flora en el Barranco de Guayadeque. Entre ellas se encuentran:
- La tabaiba dulce, procedente de nuestras Islas y el Norte de África. Aunque también existe, en menor medida, la tabaiba amarga.
- Los balo, ¡que no te confundas con la ciudad! Este es un arbusto endémico de las Islas, caracterizado por sus ramas colgantes, hojas con una tonalidad verde intenso y flores blancas.
- Los tarajales, otro tipo de arbusto muy clásico que llega a proteger otras clases de plantas autóctonas, cosa que paso en este caso del Barranco. Gracias a este tipo de arbusto se pudieron proteger diferentes tipos de floras, tras quitar especies invasoras hace unos años.
- Sabinas, es uno de los tipos de planta de la familia: Juniperus.
- Dragos, una planta arborescente conocida por su longevidad y sus singulares características medicinales y ornamentales.
Y muchas otras clases de plantas y flora. Creaciones de nuestra propia tierra o trasplantadas inclusive, que merecen la pena ver en persona. Diferentes zonas se pueden apreciar con mayor admiración al adentrarte entre las rutas que se encuentran allí.
La fauna del Barranco de Guayadeque
Sin embargo, no solo existen las plantas y los artilugios prehispánicos en el Barranco de Guayadeque. Si no que también se encuentran entre las tabaibas y los tarajales diferentes animales. El muy conocido Lagarto Gigante de Gran Canaria, cientificamente conocido como: Gallotia stehlini. Otros dos tipos de reptiles que se frecuentan son la Lisa (Chalcides sexlineatus) y el Perenquén (Tarentola boettgeri). No obstante, los reptiles no existen solo aquí, si no que también se encuentran interesantes aves que sobrevuelan el barranco escondiendo sus nidos entre las ramas de los árboles.
La más conocida, es una ave incluso acuática pues su hábitat favorito, ronda en torno a las zonas de río para su correcta alimentación y creación de nidos en rocas, grietas o raíces de los árboles.
Hablando también de su entorno acuático, también se pueden destacar los moluscos Plutonia tamaranesis y la Hemicycla ethelema.

